Condicionamiento friki

Soy un friki. Sí. Creo que ha quedado claro a lo largo de los post que he estado escribiendo desde que empezó mi andadura en Dad Vader. Pienso, la verdad, que no hay nada mejor en el mundo que dar rienda suelta a tus pasiones. Pero también es cierto que tiene un peligro muy grande: Todo lo que tocas debe ser friki. No hay más que hablar.

Desde que aprendí a pensar por mí mismo quise cumplir con todo lo que el cine, los videojuegos y la literatura me habían enseñado: ir al Mordor a tirar el anillo en los fuegos del Monte del Destino, sacar la Espada Maestra de su pedestal en el Templo del Tiempo o aprender los caminos de la Fuerza para acabar con el Lado Oscuro.

Sin embargo, mi felicidad no era del todo completa. Es cierto que blandir una espada de luz, destruir a Sauron o vencer a Ganondorf cumplía con creces las necesidades de mi frikismo, pero siempre sentía que me faltaba algo. Ahora, con Lucarius, se exactamente que era lo que me impedía alcanzar ese estado de Nirvana: necesitaba incluir un segundo pad de control a mi consola. Precisaba, urgentemente, de un segundo player.

Cuando nació Piedra Pómez mi cabeza implosionó. Sería Obi Wan y podría enseñar a Luke los caminos de la Fuerza. Me aventuraría en el Reino Champiñón para, siendo Mario y Piedra Pómez Luigi, salvar a Peach de las garras de Bowser. Me enfrentaría a la amenaza Locust junto a Marcus Phoenix y Dominic Santiago… ¡No puedo dejar de hacerme ilusiones!

Aún así, tengo miedo. La psicología inversa me persigue. Ésta dicta que todo lo que te gusta será rechazado por tus hijos sin poder hacer nada para evitarlo. De todas formas, no puedo dejar de luchar contra ella. Lucarius es nuestra última esperanza de que el legado friki en nuestra dinastía continúe.

Por ahora todo va bien. Puede que, como él todavía no puede hacer nada por evitarlo, porte con gusto sus 400 sudaderas de Star Wars, escuche a todas horas la banda sonora de Zelda Ocarina of Time o se quede embobado mirando como su padre encuentra El Dorado junto a Nathan Drake y compañía.

Como siempre, os dejo unos trucos para luchar contra nuestro némesis: la psicología inversa y que el legado friki tenga larga vida y prosperidad.

  1. Dejar claro tanto a familiares como amigos que sois unos frikis rematados. De esta forma, seréis de regalo fácil y vuestro hogar será un templo nerd. Así tendrá una fantástica predisposición al frikismo.
  2. Involucrar a vuestra piedra en vuestro disfrute friki: cuentos, canciones, historias, disfraces… Al final lo único que quiere un pequeño es compartir tiempo con sus padres ¡Qué la Fuerza os acompañe!
  3. La importancia de la banda sonora friki. No esperéis a que sea más mayor para mostrarle las bondades de la extraordinaria música de Mario Bros o Zelda, entre otros. Lucarius se formó al compás de la Marcha Imperial Intrauterina y ahora cada vez que escucha al maestro Williams, sonríe, se queda tranquilo y se duerme.

De todas formas, que no os frustre si vuestro hijo no comparte vuestro entusiasmo friki. Lo más importante es que le quedará un bonito recuerdo de una infancia siendo el protagonista del universo de sus padres.

¿Vosotros que hacéis para lograr que vuestras piedras sean sean unos frikis?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: