Capítulo 1. De Vader a DadVader

El 2 de marzo del año pasado fue, sin lugar a dudas, el día más feliz de mi vida. Fue mejor que acabarme el Dark Souls 2. Superó incluso a la sensación de acabar Scholar of the First Sin, el DLC del maldito juego, tras horas de sufrimiento y muerte. Voy incluso a más: la alegría fue aún más grande que cuando, tras meses de espera con las entradas compradas, por fin pude ver El Despertar de la Fuerza en diciembre.

¿De qué estoy hablando? Pues ese día MomVader se convirtió en Roca Madre y yo dejé de ser Bruce Wayne para ser Batman. Pasé de ser Clark Kent a Superman. Me convertí de Vader… a DadVader. Ese 2 de marzo dejamos de ser tan solo dos. Piedra Pómez estaba en camino.

Recuerdo ese día con total nitidez. Estábamos despachando unas hamburguesas y en el postre, mientras me estaba tomando un McFlurry, Roca Madre me soltó la bomba. Me quedé helado. Iba a ser padre y lo más importante: padre friki.

Mi cabeza implosionó. Por fin podría cumplir todos mis sueños. Adoptar el papel de Obi Wan para enseñar a mi pequeño los caminos de la Fuerza. Sorprender a alguien con el Luke… Yo soy tu padre. Experimentar con el Machete Order para comprobar si es la manera más correcta de introducir a alguien en Star Wars. La boca se me hizo agua.

Tenía ante mí un diamante en bruto que explotar y con el que compartir mil y una aventuras. Sin embargo, recordé las palabras del Tío Ben: Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Esas palabras aún resuenan en mi cabeza a día de hoy. En 9 meses, aterrizaría una nueva persona en la Tierra y tendría que empezar a cumplir las obligaciones como padre. Me armé de valor, miré al cielo y me dije a mi mismo: Tío Ben, no te fallaré. Traeré a un friki al mundo.

Para ello, tenía que prepararme a conciencia. ¿Qué podía hacer para que Lucarius naciese con un corazón de 16 Bits? Os dejo aquí unas ideas de lo que yo estuve haciendo a lo largo de nueve meses y parece que, por ahora, la cosa funciona:

  1. Kōji Kondō al rescate: Ya sea en el coche, en casa, con el móvil en la tripa de Roca Madre o tarareando. Ten siempre puesta una canción friki en el ambiente. El pequeño, cuando nazca, recordará esos momentos y los asociará con algo positivo. 

  2. Mansión Wayne: No dejes que tu casa pierda personalidad. Llénala de elementos frikis de cualquier índole. Mientras esté en la tripita de MomVader podrá usar su visión láser para percibir los elementos que rodean tu casa y cuando esté entre vosotros verá esos elementos con buenos ojos.

  3. La historia interminable: Háblale y cuéntale tus logros en Bloodborne o como conseguiste la estrella imposible del Super Mario Galaxy 2. Vuestra Piedra recordará vuestra voz y quien sabe si vuestros cuentos. Igual en un futuro quiere ser igual que su padre y se coge la Wii para pasearse, con el del peto azul, por el universo.
  4. Inmersión Gamer: No dejes de jugar a los videojuegos. Así podrás contarle más historias y enseñarle nuevas bandas sonoras de futuros títulos. Esta realmente es una excusa para que podáis seguir siendo gamers, pero no digáis nada. Es un secreto entre nosotros.

¿Vosotros que trucos habéis utilizado en el embarazo para que vuestro hijo salga friki?

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