Un post para igualarlos a todos

Mucho se está hablando sobre la importancia que tienen los padres y madres que tienen niñas. Las enseñan que no tienen que comportarse como Peach esperando que Mario les salve de las garras de Bowser (una vez más), sino, más bien, que pueden ser como Lara Croft, la Teniente Ripley o Aloy. Protagonistas de su propia historia y que pueden ser exactamente iguales que los hombres.

Evidentemente, estoy de acuerdo en este punto ¡Faltaría más! Los hombres y las mujeres somos iguales y todos somos perfectamente capaces de ponernos a los mandos de Nintendo Switch y salvar el reino de Hyrule sin mayores complicaciones.

Lo que no veo navegando por las redes son post o ideas de como los padres de niños les enseñan a sus hijos que las niñas también pueden ser el Héroe del Tiempo.

Os hago una pregunta: ¿En qué momento les llega a importar a nuestros pequeños que unos tienen USB y otros puerto de conexión? La respuesta es clara: cuando los padres les enseñan que existen diferencias entre ellos.

Cuando llegan al mundo son discos duros vacíos que se van llenando conforme ven comportamientos o actitudes que van absorbiendo o lecciones que poco a poco les vamos enseñando. Parece simple, pero no lo es en absoluto. Cuando en Mass Effect nos dan la opción de elegir raza y tomamos una decisión equivocada, ya no podemos cambiar la configuración de nuestro personaje. Es cierto que podemos borrar la partida y comenzar de nuevo, pero el pequeño Lucarius no tiene esa opción configurada de serie.

Cuando Lucarius está en el parque  y alguien trata de quitarle algo con lo que está jugando, le da igual si el NPC de turno responde al nombre de PeterGwen. Actuará de la misma forma: defenderlo con uñas y dientes. No porque venga una niña le dará el juguete y no porque venga un niño comenzará una cruenta batalla Pokémon para ver quién es el ganador. Para él no existe diferencia y somos nosotros los que vamos moldeando su carácter y su forma de pensar para que en esa situación dé el juguete a Gwen porque es una niña o guarde el juguete y saque su espada láser para enfrentarse a Peter porque es un niño.

La pregunta clave es, ¿Cómo podemos enseñarles desde tan pequeños que ambos, a pesar de sus diferencias físicas, pueden ser iguales en todo lo demás? Al final todos parten con las mismos stats y son ellos los que deciden en qué punto quieren destacar más a medida que van creciendo. Os dejamos con algunos tips que RocaMadre y un servidor estamos poniendo en práctica.

  1. La armadura es fundamental para sobrevivir a nuestra aventura: camisetas con lemas como “Mi pequeño superhéroe” frente a “La princesa del hogar” ya nos indican quién es el principal culpable de que más adelante se vean diferentes. No digo que no pueda llevar una camiseta de Batman que diga que es el Caballero Oscuro, pero también puede llevar una de Wonder Woman o disfrazarse de conejito.
  2. Mando de Atari o de Ps4. Diversidad al poder: los juguetes que le compramos también son clave en cómo se comportará en el futuro. Si tiene coches, muñecos de acción o pistolas de juguete seguro que acaba creando un universo mejor que el de Terminator. Si cuenta con muñecas, tazas de té o carritos de bebé, ya os imaginaréis que el efecto será el contrario. Si algo me ha enseñado Minecraft es la importancia de los bloques. Si a su disposición cuenta con juguetes neutros, él decidirá que rol adquiere cada uno de los bloques, pelotas de colores o piezas de madera que atesora. No digo que nuestro pequeño no pueda disfrutar de muñecas o coches más chulos que el Delorean de Marty McFly. ¡Incluso Link cuenta en su inventario con una vestimenta de Gerudo en Breath of the Wild! Lo importante es que simplemente son juguetes y estos no distinguen de sexos. Se ponen tristes o contentos en función de si juegan o no juegan con ellos.
  3. Cooking Mama se une a Los Vengadores: además de los juguetes que pueden disfrutar ellos solos, están los juegos que podemos disfrutar en compañía. No tenemos que ser soldados imperiales que quieren acabar con los rebeldes, como tampoco es necesario ponerse a cocinar el pastel de cumpleaños con el que Peach quiere sorprender a Mario en la colosal aventura de Nintendo 64. Mejor tirar por juegos como el escondite, Solid Snake se convirtió en el mejor espía de la historia por haberlo disfrutado de pequeño, o el pilla-pilla, una valiosa lección que aprendió la Teniente Ripley mientras le tocaba ligar al Alien.
  4. Terminator también llora: el lenguaje que utilizamos con ellos también es fundamental. Mensajes como: “No llores que eso es de niñas”, “Compórtate como un machote” o “Venga, si eres un tío duro” van calando poco a poco en su interior haciéndole ver que existe un estereotipo al que tienen que responder. ¿Acaso Luke no llora cuando descubre que su padre – ¡¡SPOILER ALERT!! – es Darth Vader? ¿Deja Sanji de ser un hombre por dedicarse a cocinar para dar de comer a la tripulación de Luffy? ¿Es menos duro Han Solo por tratar a Leia como a una igual en vez de como a una damisela en apuros?

¿Qué otras ideas nos proponéis para fomentar esa igualdad entre los pequeños del mañana?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: